Comunicado concentraciones.

En la primavera del pasado año, en medio de una tormenta de indignación y hastío hacia nuestra Administración y organizaciones sindicales, emergió la figura de un trabajador, un COMPAÑERO que, a través de su tenacidad y compromiso, con su continua presencia reivindicativa en la puerta de la SGIP, se convirtió en un verdadero ejemplo a seguir.

Este compañero encarnó mejor que nada y que nadie el movimiento #sosprisiones. Nos sirvió de inspiración a otros muchos a los que nos caló su discurso, en el que ofrecía, por un lado, mensajes integradores y de unión y, por otro, nos enseñó que sólo hace falta la voluntad de cada uno para luchar por lo que cree merecer, sin importar cuántos te acompañen y donde las siglas no tenían cabida.

Este hombre, con su ejemplo, consiguió que durante tres meses, de forma espontánea e ininterrumpida, siendo algo surgido de la propia plantilla, en mayor o menor número, hubiera presencia diaria de trabajadores penitenciarios en la puerta de la SGIP denunciando nuestra situación y exigiendo una serie de mejoras. Éstas venían recogidas en un Manifiesto sobre el que gravitaba todo este movimiento y que poco a poco iba recabando apoyos en forma de firmas. Paralelamente, cada 15 días, se celebraban concentraciones, en algunos casos incluso individuales, en las puertas de las Delegaciones y Subdelegaciones de muchas ciudades.

La culminación de todo este proceso se alcanza con la creación de la Asociación FPU y la posterior convocatoria en diciembre de una concentración en Madrid a las puertas del Ministerio del Interior que sirve para escenificar el registro del Manifiesto por nuestras mejoras acompañado de las más de 4000 firmas de trabajadores del sector que lo apoyaban.

Poco después, un hecho inverosímil lo cambiaría todo. Lo que parecía imposible, sucedió. Los sindicatos, los que contaban con representación en las mesas de negociación, emitían un comunicado en el que anunciaban la unión de todos ellos bajo la fórmula de una plataforma que presentaría a la Administración una propuesta de mejora económica común. Si bien con cierto recelo, este acontecimiento se celebró como si de una victoria se tratase, despertando de nuevo las ilusiones y esperanzas de toda la plantilla y volviendo a creer en la posibilidad de, por fin, conseguir, al menos, las mejoras económicas.

Como ya se sabe, la ilusión duró poco, la unión se rompió, volvieron a aparecer dos “bandos” enfrentados, el asunto económico arrasó con todas las demás mejoras tan necesarias, hasta el punto de caer prácticamente en el olvido, y la desesperanza reapareció.

Durante un tiempo, esta Asociación, entendiendo de la importancia del momento, aparcó su lucha por el manifiesto en su conjunto, centrándose en el punto económico que era por el que se estaban movilizando plantillas y sindicatos. Incluso, cuando la ruptura de la plataforma fue una realidad y las posturas se radicalizaron, seguía mostrando su apoyo a las distintas iniciativas que se convocaban y se ofreció como mediadora del conflicto, con la esperanza de hacer entrar en razón a los sindicatos y encontrar un nuevo punto común para poder presentar de nuevo una única propuesta económica.

Lamentablemente, todos los esfuerzos realizados resultaron inútiles. Incluso, presa de la frustración y fruto de la torpeza propia de la inexperiencia, debemos reconocer que nosotros mismo, como asociación, hemos cometido errores, tomando decisiones que no han sido del todo comprendidas, fomentando con ello el clima de crispación.

Llegados a este punto, entendemos que es momento de alejarnos de una lucha sindical, cainita, que, hasta la fecha, consideramos estéril para nuestros intereses y que nos ha alejado de nuestros objetivos como asociación al servicio del trabajador penitenciario.

Por ello, retomamos nuestro propio camino, recuperando nuestra hoja de ruta original, denunciando la precaria situación del funcionario de prisiones y reivindicando las mejoras que necesitamos, las que recogen nuestro Manifiesto. Y entendemos que la mejor forma de hacerlo es frente a la puerta de nuestra Casa, ante el Secretario General, para hacerle saber que nada ha cambiado y que todo sigue igual, que mientras incumple las promesas, los funcionarios nos desangramos.

Y con este espíritu, anunciamos el inicio de nuevas concentraciones, que tendrán lugar de forma periódica, a las puertas de la SGIP, eligiendo para ello los días 12 y 26 del próximo mes de septiembre como punto de partida de las mismas, con la esperanza de convertirnos en un recordatorio continuo de nuestras carencias y abandono para el Secretario General.

Animamos a TODOS, trabajadores y organizaciones sindicales, a que os suméis y apoyéis estas convocatorias, paralelas y perfectamente complementarias a las ya iniciadas por los sindicatos.

Os esperamos. Es por todos. Es para todos.

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