Homenaje a ÁNGEL JESÚS MOTA IGLESIAS, Funcionario de Prisiones asesinado por ETA el 13 marzo de 1990

La tarde es un poco gris, con un cielo que amenaza lluvia. Tengo de fondo, casi en un susurro a Sam Cooke, con su Chain Gang. Canción que me transmite pese al significado duro de la letra una sensación apacible y que convierte esa escena horrible de aquellos hombres encadenados a trabajos forzados en algo dulce y bello al oído.

Lo que escribo Jorge, es fruto de la pasión penitenciaria, de la ambición personal por recordar a quienes como tu hermano fueron asesinados cobardemente. No quiero que queden sepultados en el olvido social y sobre todo institucional. Me niego rotundamente que a mis compañeros no se les recuerde como creo tenemos el deber de hacerlo todos los funcionarios de prisiones. Me duele Jorge que las nuevas generaciones de mis compañeros no sepan quienes fueron, qué hacían, de dónde eran, de cuál es el dolor que acompaña a las familias desde entonces. De lo que se siente, de las lágrimas furtivas cuyo significado queda en lo más recóndito del corazón humano. De aquellos lloros clandestinos que no se consuelan con un abrazo, con un lo siento, con una ofrenda, ni con largos escritos de recuerdo.

Apenas conozco una décima parte de este dolor y siento estremecer cada vez que cariñosamente me contáis como os sentís. Debería ser de obligada lectura en los cursos de formación para los nuevos aprobados las vidas de cada uno de nuestros compañeros asesinados. De por qué, si es que existe algún motivo para explicar este horror, ya no están entre nosotros. De por qué permitimos que ese dolor personal no se socialice, no se ampare educativamente, no se acoja institucionalmente. Son historia viva de este colectivo, historia que ha hecho más grande a este cuerpo.

Si alguien me preguntara cómo hemos llegado a este punto, en aceptar como válido la ausencia de recuerdo colectivo hacia cada uno de los ausentes, la respuesta sería un melancólico y avergonzado silencio. ¿Dónde el minuto de silencio en cada uno de los centros penitenciarios en el día de la fecha? ¿Voy demasiado lejos? No. Nunca.

Nos han asesinado a funcionarios de interior, a psicólogos, a educadores, a médicos, a un Secretario General, a madres de compañeros nuestros, nos han secuestrado de una forma brutal e inhumana, desesperadamente cruel, nos han amenazado, nos han herido, nos han mutilado, hemos tenido miedo, nos han hecho mucho daño y ahí hemos estado, al pie del cañón. ¿No es motivo suficiente para que una parte de nuestra formación vaya en este sentido? ¿No es motivo para un recuerdo permanente a todos los niveles? ¿No se merecen nuestros compañeros algo más?

Querido Jorge, me he tomado la licencia de cambiar en el homenaje a tu hermano Ángel la forma que he venido manteniendo en todos los homenajes con lo escrito, empujándome en ese sentido con fuerza más la cabeza que el corazón, la realidad frente al sentimiento y que espero sepas comprenderme y en parte perdonarme. Tu hermano me provoca tanta admiración como honestidad, y un prudente silencio en su presencia. Preceptor de una virtud penitenciaria que me acompañará durante mucho tiempo. ¿Quién no desea parecerse a un héroe Jorge?

Con cariño sincero.
Tony.
CP PAMPLONA
A 13 de marzo del 2021.