Homenaje a FRANCISCO JAVIER GÓMEZ ELOSEGUI, Psicólogo asesinado por ETA el 11 de marzo de 1997

Han transcurrido veinticuatro años desde que, querido compañero, te asesinaran por la espalda camino del trabajo en la prisión de Martutene. Aquellos mismos a los que con determinación hubieras ayudado día tras día, sin vacilar, con fe ciega en tu trabajo.

No soy un cronista, ni siquiera un secretario acostumbrado a elaborar bellos documentos para deleite de otros personajes públicos. No soy cuna de un elegante estilo caligráfico, ni pretendo con ello influir en nadie. Pero tengo muy presente aquello que me hace sentir y empujar a escribir lo que siento y que transciende una parte importante de mi vida como funcionario de prisiones. Que introduce un valor inespecífico, algo que no es palpable, que no lo puedo reproducir con las palabras adecuadas, exactas, transparentes, sinceras. Nobles. Pero admito que hay un deber en todo ello, que me pertenece pese a no haberte conocido, y que me obliga a expulsarlo a través de pequeños actos de agradecimiento personal. A veces un gesto, un movimiento, una mirada, un recuerdo introspectivo, reflexivo, es suficiente para decirte que, pese al tiempo transcurrido, tu memoria permanece muy cerca de nuestros corazones. Y pudiera parecer que con cada escrito la monotonía acude sin demora pues las palabras orbitan en un mismo sentido, ¿pero que nos queda entonces? Allá cada uno con su forma de acompañarte, de entender un cariño personal y espontáneo. El universo del recuerdo es tan personal y privado… Tu memoria querido Elosegui, está protegida por tu incansable valor humano, por la insaciable voluntad de que todo es mejorable, que dentro de la persona condenada cohabita otra mucho más fuerte que permite ese cambio personal, que permite su reinserción social.

No deseo que lo escrito perdure solo hasta el día de hoy, quiero que tu historia este hecha de presentes, que el funcionario de prisiones, que el compañero que lo lea sepa de ti, del ejemplo que nos diste y que nos ofreces. Quiero que sepa que eres un héroe que, por tu trabajo, por tu condición de penitenciario te asesinaron, y aquellos que lo hicieron les demuestres que pese a todo (y ahí admito la grandeza de esta profesión) son personas con la posibilidad de volver a respetar lo más sagrado de una persona. Que no hay nada, ni nadie capaz de revertir el orden de la vida. Y la psicología, que descansa sobre siete pilares que dan soporte al necesitado y que me permito transcribirlos para, enfundados en esta numeración, el resto sepamos lo audaz y valiente que demostraste ser. ¿Acaso no fuiste deudor responsable, confidencial, profesional, honesto, respetuoso, competente y justo para quien realmente lo requería? Querido compañero, vuestro ejemplo me ha guiado a través de mi vida penitenciaria con más energía que ninguna otra persona, con más fuerza que cualquier norma y con más ímpetu que cualquier discurso institucional.

Nuestra historia descansa en buena parte sobre vosotros y depende únicamente de nosotros que no quede oxidada y enterrada. Te lo vuelvo a repetir compañero… eres un auténtico héroe. Un Héroe penitenciario.

Con cariño sincero.
Tony.
CP PAMPLONA
A 11 de marzo del 2021