Los grupos de intervencion, ejemplo de la deriva penitenciaria

Los grupos de intervencion, ejemplo de la deriva penitenciaria

 

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Últimamente se ha publicado mucho sobre la demanda de prisiones pidiendo la equiparación salarial entre CCAA. Si bien es una reivindicación justa y necesaria, con su consecución no se estaría más cerca de solventar las múltiples cuestiones que afectan a los funcionarios de prisiones. Problemas que mayoritariamente vienen derivados por un absoluto abandono por parte de la Secretaría General, reflejado principalmente en una nula política de gestión de personal.

Centrándonos en uno de esos problemas, les hablaremos de la formación que recibimos los Funcionarios de Prisiones. O, mejor dicho, la que dejamos de recibir.

Imaginen trabajar en un entorno hostil. Que lo hacen siendo responsables de la seguridad de un elevado número de personas que les perciben como una amenaza, siendo la mayoría 25 años más jóvenes que ustedes. Imaginen que lo hacen habiendo recibido la más escasa formación posible para llevar a cabo tal cometido. Pues así es como desempeñamos nuestra función los profesionales penitenciarios, sin una formación que nos posibilite realizar el trabajo con un mínimo de garantías. Es por ello, que la situación de inseguridad actual es insostenible

La última ocurrencia es la ejecución de una nueva normativa, que se está implantando en varios centros penitenciarios de desigual manera. Ésta hace referencia a la creación de los llamados Grupos de Intervención.

Integrados por un número escaso de funcionarios elegidos por los Jefes de Servicios, éstos actuarán en aquellas situaciones que supongan un grave riesgo para la seguridad del centro, de los internos y de los propios funcionarios.

Los criterios para seleccionar dichos funcionarios responden a razones tan “objetivas” como la experiencia, la formación y/o la ascendencia sobre los internos, esto es, el respeto de los internos que, a través de su trabajo, el funcionario haya sabido ganarse. Dado que la formación que imparte la administración consiste en cursos de apenas 15 horas lectivas, podemos asegurar que, salvo que por interés propio hayas decidido formarte por tu cuenta asumiendo el coste en dinero y tiempo, la práctica totalidad de los trabajadores basan su trabajo en la experiencia y el buen hacer más que en la preparación. ¿Imaginan a un integrante de una Unidad Especial de Intervención de la Policía sin la preparación y formación adecuada y periódica? Pues esto es lo que ocurre en aquellos centros donde se pone en práctica la actividad de estos grupos.

La ejecución de esta Normativa no está sólo sujeta a la arbitrariedad en la elección de los miembros integrantes ni únicamente supone un tremendo riesgo físico. Estos Funcionarios se encuentran, además, sin ninguna cobertura legal que ampare sus actuaciones. La figura de estos Grupos no está formalmente legislada ni reconocida en la RPT y sus funciones no han sido consensuadas con las organizaciones sindicales en las correspondientes mesas de negociación.

Por si esto fuera insuficiente, nos encontramos con el hándicap de, a diferencia de la policía, docentes o sanitarios, no estar expresamente reconocidos como Agentes de la Autoridad, quedando ese reconocimiento bajo el criterio de cada Juez, incrementándose el menoscabo en nuestra seguridad.

Tampoco pasemos por alto otro hecho que pone en grave riesgo la seguridad de los Centros cuando es requerida la presencia de estos grupos. Cada integrante viene asignado a un módulo en el que hará servicio ese día. ¿Qué ocurre si es necesaria su intervención?. Pues que debe abandonar su puesto para intervenir allí donde esté la incidencia. Esto supone que durante toda su ausencia, su puesto lo cubrirá, en el mejor de los casos, un compañero…. que a su vez ya estaba realizando otro servicio, repartiendo su atención entre dos módulos, aumentando así la inseguridad. Y no obviemos lo que implica contar con un efectivo menos en una plantilla ya de por sí deficitaria.

Pero aún vamos más allá. ¿Qué ocurre durante el tiempo que transcurre desde que surge el incidente hasta que aparece este grupo? ¿Qué hacen los funcionarios presentes en el momento de iniciarse el conflicto y que no cuentan con la dotación de medios que se exige portar a los grupos? ¿Deben actuar, exponiéndose a un posible expediente disciplinario? ¿Miran impasibles los graves hechos que estén sucediendo mientras esperan la llegada de los compañeros designados y  autorizados a intervenir? La situación en la que nos coloca la Administración sólo consigue dificultar aún más nuestro trabajo, aumentando el riesgo físico y deterioro psicológico para todos los que convivimos en las prisiones.

Lo sensato habría sido empezar por desarrollar la figura de estos grupos, definiendo sus funciones, incluirlos en la RPT y ofrecer a sus miembros la formación periódica adecuada, dotándolos de unos medios acordes a sus funciones. Así abrimos el camino hacia la especialización a través de la formación, incrementamos la eficacia y eficiencia tan necesarias y aprovechamos las actitudes y aptitudes de un personal altamente cualificado.

Dto. comunicación Asociación FPU.

Publicado en EL MUNDO el 1 de abril de 2018.

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