Reflexiones de un compañero (II)

   Sólo puedo decir que la representación de los trabajadores, se puede y se debe hacer de manera diferente a la actual.

   En primer  lugar, se está viendo en los últimos tiempos que es posible recibir una información  veraz y ágil, a través de canales como Telegram, Twitter, Facebook o grupos de Whatsapp, que existen en todos los Centros Penitenciarios.

   Estos son los medios de comunicación  que está utilizando FPU.

   En estos canales no solamente no se discrimina ni se sectoriza, sino que participan personas de diferentes ideas y puestos de trabajo, cada cual con su problemática particular, pero Unidos por un gran número de puntos en común.

   En segundo lugar, considero necesario iniciar  el camino hacia  la unión de un colectivo que durante muchos años se ha ido separando en diferentes puestos y áreas  de trabajo.

   Se ha producido igualmente una enorme separación, más bien confrontación, a nivel sindical bajo banderas que hoy en día  ya casi  nadie puede entender.

   Me niego a pensar, que para estar representado y defender mis derechos, tenga que ceder mi voz y mi criterio a personas que viven alejadas de la realidad del día  a día de mi trabajo.

   En el sistema sindical actual priman los intereses electorales y de supervivencia, puesto que los delegados poco tienen que decir en organizaciones fuertemente jerarquizadas en las que las grandes decisiones se toman en Madrid.

   Es posible, no lo dudo, que a nivel local encontremos personas comprometidas, pero antes o después  terminan perdiéndose en luchas de poder que les vienen  impuestas desde las cúpulas, así  como en un conformismo provocado por la pasividad de los afiliados.

   Una Asociación, en cambio, tiene como eje fundamental la participación voluntaria de sus asociados y el único interés de los mismos es la mejora de las condiciones laborales de todo el colectivo, incluso la mejora de la Institución.

   La supervivencia de una Asociación no está supeditada a dinero público ni a prebendas personales de horas o liberaciones, por lo que la libertad de opinión y  participación es total.

   No digo que haya que despreciar una serie de beneficios a los que se tiene derecho como trabajadores, pero sí que deben ser utilizados para el bien de todos y no solo de unos pocos.

   Cambiar el modelo actual será posible fundamentalmente  cuando cada funcionario sienta que su trabajo y sus opiniones son tenidas en cuenta y cuando el interés  general prime sobre el particular.

   Hemos empezado a recorrer el camino del cambio y el futuro nos irá  ofreciendo  diferentes soluciones.

   Pero cerrar los ojos y no buscar otras salidas no hará nada más que retrasar lo que ya no tiene marcha atrás.

   Ha transcurrido cerca de un año desde que surgió este movimiento y en numerosas ocasiones ha sido atacado para, una y otra vez, buscar la división y separarnos pretendiendo que tomemos parte en luchas que no nos interesan.

   Tomen nota desde arriba: NO VAMOS A DESAPARECER, ESTAMOS AQUÍ PARA QUEDARNOS, DECIRLES QUE PUEDEN SUMARSE o es posible que en un futuro ya no sea posible que lo hagan porque sea tarde.

Reflexión de un compañero.

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